EDITORIAL PROVINCIAL: Santiago del Estero: entre el orgullo de nuestra gente, los desafíos de la gestión y la necesidad de mirar hacia el futur

Hoy queremos detenernos un momento para reflexionar sobre una serie de acontecimientos que nos dejan una fotografía de nuestra provincia: una tierra de gente trabajadora, de jóvenes con sueños, de productores que sostienen sus tradiciones, de docentes que educan, de investigadores que buscan respuestas y de comunidades que siguen esperando soluciones a sus problemas cotidianos.

Santiago del Estero tiene motivos para sentirse orgulloso. Pero también tiene desafíos que no debemos ignorar. Y precisamente por eso, mirar la realidad significa reconocer lo bueno, valorar los esfuerzos y tener la valentía de señalar aquello que necesita mejorar.

El reconocimiento nacional al jardín de infantes Bruno Volta, de la Municipalidad de la Capital, por su proyecto “Tramas del monte”, demuestra que nuestras raíces culturales pueden convertirse también en herramientas para aprender. A través de los telares santiagueños y de las tradiciones de nuestra tierra, los más pequeños se acercan al conocimiento y descubren que la identidad y la educación pueden caminar juntas.

Sin embargo, mientras celebramos estos logros, también debemos escuchar la preocupación de los investigadores de la Universidad Nacional de Santiago del Estero por las dificultades presupuestarias que atraviesa el sistema científico. Y aquí aparece una pregunta que merece ser planteada: ¿qué futuro podemos construir si no cuidamos el conocimiento, la investigación y la formación de nuestros profesionales?

La ciencia no es un lujo reservado para unos pocos. Investigar significa buscar soluciones para los problemas de nuestra sociedad, mejorar la producción, desarrollar tecnologías y formar a quienes mañana tendrán la responsabilidad de continuar ese trabajo. Por eso, defender la educación pública y la investigación es pensar en el futuro de nuestros hijos y de las próximas generaciones.

En esa misma dirección, la realización de las jornadas de Ciencia, Tecnología e Innovación de la UNSE y el encuentro nacional de estudiantes de Agrimensura muestran la importancia de abrir las puertas del conocimiento y generar espacios para que estudiantes, docentes e investigadores compartan experiencias. Son iniciativas que merecen ser acompañadas, porque una provincia que promueve la formación de sus jóvenes está invirtiendo en su propio desarrollo.

También es importante hablar de la educación desde otro lugar: el acompañamiento humano. La jornada de formación sobre habilidades socioemocionales organizada por JUDECSE pone sobre la mesa una cuestión que no siempre recibe la atención necesaria. Educar no consiste solamente en transmitir contenidos. También significa aprender a convivir, resolver conflictos, reconocer las emociones y construir vínculos respetuosos. En una sociedad atravesada por tensiones y dificultades, esas herramientas son tan necesarias como los conocimientos académicos.

Y cuando hablamos de nuestros jóvenes, aparece el deporte como otro camino de formación. La maratón intercolegial que reunió a más de dos mil quinientos estudiantes secundarios de la Capital, con el acompañamiento de las autoridades provinciales, nos recuerda que la actividad física también puede ser un espacio de integración, salud y compañerismo. El desafío es que estas oportunidades no queden limitadas a acontecimientos aislados, sino que se sostengan durante todo el año y alcancen a más chicos y chicas de nuestra provincia.

Pero Santiago del Estero no se construye únicamente desde las aulas y las grandes ciudades. También se construye en el interior, en las localidades pequeñas, en los parajes y en cada lugar donde una comunidad trabaja para salir adelante.

La Feria Caprina del Oeste Santiagueño, en Frías, pone en valor la producción regional, el trabajo de los productores y las tradiciones de nuestra zona. Detrás de cada animal, de cada emprendimiento y de cada puesto de feria hay familias que necesitan oportunidades, mercados para vender lo que producen y condiciones que les permitan seguir trabajando.

El campo santiagueño tiene una enorme importancia económica y cultural. Por eso, acompañar a los productores significa mucho más que organizar una exposición: significa fortalecer la economía local, reconocer el esfuerzo de quienes trabajan y generar posibilidades para que las familias puedan proyectar su futuro en el lugar donde viven.

También merece destacarse la celebración de los 136 años de Lugones, con la inauguración de un polideportivo municipal. Una obra de estas características puede convertirse en un espacio de encuentro, recreación y desarrollo deportivo para toda una comunidad. Cada localidad necesita infraestructura, servicios y lugares donde sus vecinos puedan encontrarse. La cuestión fundamental es que las obras respondan a necesidades reales, se realicen con responsabilidad y puedan ser aprovechadas por la población.

En materia cultural, la creación del Poncho Bandeño como prenda oficial de La Banda representa una decisión orientada a fortalecer la identidad de la ciudad. Nuestras tradiciones, nuestra música, nuestras artesanías y nuestra manera de vivir forman parte de un patrimonio que merece ser preservado y transmitido a las nuevas generaciones.

Y también celebramos a quienes llevan el nombre de Santiago del Estero más allá de nuestras fronteras. La elección de Priscila Anahí Elías, representante de La Banda, como Primera Princesa Nacional de la Fiesta del Zapallo 2026 es un motivo de alegría para la comunidad santiagueña. Son logros que nos recuerdan que nuestra gente puede destacarse en distintos escenarios del país.

En el deporte, la continuidad de la Liga Municipal de Fútbol Femenino demuestra que las mujeres siguen ganando espacios y protagonismo. El deporte femenino necesita reconocimiento, acompañamiento y oportunidades para crecer. Cada torneo permite desarrollar talentos, fortalecer la participación y demostrar que la pasión por el deporte no tiene género.

Ahora bien, junto a estas noticias positivas, también aparecen asuntos que merecen una mirada seria sobre la administración pública.

En La Banda, el intendente electo Llamil Abdala manifestó su preocupación por la situación financiera del municipio y anticipó que revisará los pases a planta permanente. Frente a este escenario, es necesario recordar que la administración de los recursos públicos exige responsabilidad, información clara y transparencia. Los ciudadanos tienen derecho a conocer cómo se encuentran las cuentas de sus municipios, cuáles son los compromisos asumidos y qué posibilidades existen para sostener los servicios y las obras.

La responsabilidad fiscal no puede ser solamente una expresión política. Tiene que traducirse en decisiones concretas, cuentas ordenadas y prioridades bien definidas. Pero también es importante que cualquier revisión administrativa se realice respetando los derechos laborales y las normas vigentes. Ordenar las cuentas y cuidar a los trabajadores no deberían ser objetivos enfrentados: el verdadero desafío consiste en encontrar soluciones responsables y sostenibles.

En este punto también cobra importancia el diálogo, una herramienta que debe estar presente tanto en el ámbito provincial como en los municipios. Dialogar no significa evitar los problemas ni esconder las diferencias. Significa escuchar, explicar las decisiones y buscar acuerdos que permitan avanzar.

Y si hablamos de convivencia, no podemos dejar de mencionar el trabajo de la Justicia de Paz en Pozo Hondo para resolver conflictos vecinales, como los inconvenientes relacionados con la delimitación de terrenos. Cuando las instituciones intervienen de manera cercana y promueven el entendimiento, pueden ayudar a evitar que los desacuerdos cotidianos se conviertan en enfrentamientos mayores. La presencia del Estado también debe sentirse allí, donde un vecino necesita orientación y una respuesta concreta.

Pero hay otra preocupación que nos interpela directamente como sociedad: los robos denunciados en una escuela de Estación Simbolar, a la que concurren alrededor de 380 niños. Las familias expresaron su preocupación por una seguidilla de hechos que incluyó la sustracción de aires acondicionados, especialmente ante la llegada de las altas temperaturas.

Una escuela no es solamente un edificio. Es el lugar donde los chicos aprenden, comparten y construyen sus sueños. Cuando se roba en una institución educativa, no se perjudica únicamente al establecimiento: se perjudica a toda la comunidad. Por eso, es necesario que las autoridades competentes, las familias y la sociedad trabajen para proteger estos espacios y evitar que situaciones semejantes vuelvan a repetirse.

Queridos oyentes, todas estas noticias nos dejan una enseñanza: Santiago del Estero es una provincia de contrastes, donde conviven los logros educativos, las expresiones culturales, el trabajo productivo y el entusiasmo de nuestros jóvenes, pero también las dificultades económicas, las demandas de los vecinos y la necesidad de mejorar la protección de nuestras instituciones.

No alcanza con celebrar una obra, un reconocimiento o un acontecimiento deportivo. Es necesario preguntarnos qué queda después, qué oportunidades se generan y cómo esos avances mejoran la vida cotidiana de la gente.

Tampoco alcanza con señalar los problemas. Hay que buscar soluciones, exigir responsabilidad y reconocer el esfuerzo de quienes trabajan honestamente para que las cosas mejoren.

La educación necesita apoyo. La ciencia necesita recursos y continuidad. Los productores necesitan oportunidades. Los municipios necesitan administrar con transparencia. Los jóvenes necesitan espacios para desarrollarse. Y las comunidades necesitan instituciones presentes, capaces de escuchar y responder.

Porque el verdadero progreso no se mide solamente por la cantidad de anuncios o de actos oficiales. Se mide también en la calidad de la educación, en las posibilidades de conseguir trabajo, en el cuidado de los espacios públicos, en el acompañamiento a las familias y en la tranquilidad de saber que nuestros chicos pueden estudiar en condiciones dignas.

Desde este medio, creemos que una sociedad crece cuando es capaz de reconocer sus logros sin dejar de señalar sus deudas pendientes. Cuando defiende su identidad, pero también se anima a cambiar lo que debe cambiar. Y cuando comprende que el futuro no se construye únicamente desde los despachos oficiales, sino también desde cada escuela, cada hogar, cada emprendimiento y cada comunidad.

Que estas noticias nos sirvan para valorar lo que hacemos bien, reclamar lo que todavía falta y recordar que el destino de nuestra provincia es una responsabilidad compartida.

Porque Santiago del Estero tiene historia, tiene identidad, tiene capacidad de trabajo y tiene gente que quiere salir adelante. El desafío es convertir todo ese potencial en oportunidades concretas para todos.

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