Sergio Guzmán
Fortín Inca, Belgrano, 21/09/25
Quien no ha leído desde niños cuentos de jinetes, caballos, proezas, lucha entre el bien y el mal, personajes valientes y altruistas donde la abnegación, el sacrificio y el honor estaban a la vuelta de la esquina, cuantas veces nuestros cuentos infantiles finalizaban cuando el príncipe en su caballo blanco rescataba a la doncella que había sido raptada por malvados, y así, imaginación mediante, lejos de los dispositivos móviles, nos dormíamos, tal vez en sueños recreábamos dichas proezas donde por ese arte o ciencia, nuestro subconsciente no tiene dimensión tempo espacial, éramos protagonistas hasta que el mismo se diluía o teníamos que despertarnos para ir a la escuela.
Sin lugar a dudas, la Historia del rey Arturo, que, sin precisar concretamente el lugar ni la fecha, como también su veracidad, es decir hasta donde es real y hasta donde es fantasía, podemos convenir que fue en la edad media en algún lugar de la Britania Romana donde se corporiza el mito. El mago Merlín forja la espada a la que llamará excálibur Arturo hará con ella una fuente de poder, creará su reino que tendrá su sede en Camelot, gobernará desde allí pero compartirá sus decisiones con un consejo supremo que se reunirá en torno a una mesa redonda, por lo tanto no había cabeceras eran todos iguales, incluido el rey, bajo el lema que “sirviendo a los demás nos haremos libres”, Un ritual del fuego en el centro, tal vez una advocación a la sabiduría que data de los antiguos griegos, y el desenvainar las espadas al comienzo de la reunión y recitando al unísono “Que Dios nos conceda sabiduría para distinguir lo justo, voluntad para elegirlo y fuerza para hacerlo cumplir”.
Pasó casi un milenio de la experiencia Camelot, podemos rescatar de ellos algunas ideas o propuestas para analizarlo en este presente, en primer lugar el sistema de gobierno, era una Monarquía un absolutismo como lo es por naturaleza y definición ese sistema corporizado en solo una persona a título vitalicio, lo es la actualidad, tenemos monarquías totalitarias, como por ejemplo Arabia saudita, el vaticano, Catar, Brunei etc. y un poco dulcificadas, a la que llamaremos monarquías Parlamentarias como Inglaterra, España, Dinamarca, etc., yo lo considero un oxímoron., pero volvamos a Arturo, trabajaba en equipo, colocaba a sus principales hombres en puestos y decisiones estratégicas para la corona y de alguna manera intentaba (aún sin saberlo) democratizar en cierta medida el sistema absolutista, sabía que 12 cerebros piensan mejor que uno, un sabio.
En 1853, luego de pelearnos por 43 preciosos años, los habitantes de las provincias Unidas del Rio de la Plata, o sea los 13 Ranchos, como diría don Bartolo, decidieron constituir un estado moderno, organizado y liberal, surgió nuestra constitución y en el primer artículo establece la forma de gobierno, “Representativa, Republicana y Federal”, la primera porque el pueblo no debe gobernar directamente sino a través de representantes, federal porque las provincias se despojan algo de si (no todo) y delegan en la nación determinadas facultades, y Republicana, por la división de poderes, Publicidad de los actos de gobierno y Periodicidad de funciones, en otras palabras legislativo, ejecutivo y judicial, armonía y contralor recíprocos, dar a conocer los actos de gobierno y el dinero que se usa y permanecer un tiempo en el poder y volver a la categoría de ciudadano; asimismo exigía a los estados provinciales, en uso de su autonomía, elaborar una constitución provincial en base a 2 de esos 3 imperativos axiomas Republicana y Representativa, omitieron federal.
De todo ese plexo normativo, nuestra provincia lo fue plasmando, (en los papeles) pero en la realidad que nos toca vivir, nada de eso se cumple. Arturo quería democratizar su monarquía, nuestro mendocino Gobernador no tiene una mesa redonda, es rectangular, donde él se sienta en la cabecera, ha intentado e intenta transformar en los hechos, la república en una monarquía, el sentido inverso, un cerebro piensa mejor que 12, las decisiones las debe tomar solo uno, porque es él quien es el elegido por los dioses (o por el aparato clientelar oficialista, dadivoso, especulador, opresor), pero por sobre todas las cosas ausente en las funciones básicas de la población.
Ese pensamiento o estructura lo llevó y lo trasladó al interior de las instituciones del estado, ministerios, municipios y comunas, reto a cualquiera que me haga llegar alguna publicación de alguna obra, evento o acto en general donde no se AGRADEZCA al gobernador, un acto de gratitud rozando la obsecuencia a un funcionario público que debe administrar bien los fondos públicos, por el cual es pagado por su trabajo por fondos públicos, dicho dinero deviene de impuestos de santiagueños y Argentinos en general por coparticipación, ergo, se debería agradecer al pueblo.
El dilema, es sencillo, un ciclo cumplido, los deberes no realizados, las personas equivocadas en los lugares y espacios de decisión, un sistema obsoleto diseñado para otro tiempo, (tal vez oscuros) necesita un recambio, un cambio de paradigma que cambie ese inconsciente colectivo donde el protagonista vuelva a ser el ciudadano, la guerra cultural comenzó, las batallas se libran día a día, nuestros enemigos y los enemigos de la patria acechan, lobos con piel de cordero, a veces un traspié no es caída, a veces conviene retroceder unos pasos para tomar nuevos impulsos, confiemos, nuestras propuestas tienen que ver con las importantes que tuvo, tiene y tendrá el ser humano, por el cual ha luchado desde épocas inmemoriales, La Libertad, pidamos sabiduría, voluntad y fuerzas, como Arturo en Camelot, que te conté al principio.
p/d.
En este inicio del equinoccio de primavera en el hemisferio sur, celebramos el día del estudiante porque llegaron los restos mortales de Sarmiento. 10 días después de su muerte en Asunción del Paraguay, un saludo a todos los estudiantes en su día
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