Había nacido en Chilecito, provincia de la Rioja, al pié del Famatina, donde aún
quedan las instalaciones de la minera La Mexicana que cumplió una actividad económica muy importante en el siglo pasado, el cable carril llega desde las grandes alturas hasta el centro mismo de la ciudad. En 1.931, un 4 de febrero, para ser más exacto, nacerá una niña, hija de Camelo Martínez y María Cartas, que se llamará María, como la virgen. El destino quiso que fuera artista, bailarina para ser más exacto y un día antes de la navidad de 1955 en la ciudad de Panamá conocerá a un hombre que cambiará radicalmente su vida.
El periplo del exilio de quien fuera su compañero lo llevará a vivir en Venezuela
y luego en la República Dominicana para abandonar el continente Americano y
trasladarse a la madre patria en 1.960 donde debió contraer matrimonio al poco tiempo nomás, por exigencia de la católica dictadura Franquista. Por esa metamorfosis de la vida, cambiará su identidad, su nombre, con todo lo que eso trae aparejado, dejó de llamarse María Estela Martínez Cartas, para ser llamada Isabel Perón, quien junto a su esposo protagonizarían un capítulo en la historia en este país que marcaría a fuego a toda una generación y generaciones venideras de Argentinos.
No es mi intención hacer un análisis histórico de los 70 y del tercer gobierno
Peronista, solo presentar algunos datos porque considero que ahí está el germen, la
antesala de lo que vendría después, los componentes necesarios para desatar la tormenta perfecta, institucionalmente hablando. La década había arrancado mal, la Revolución Argentina en el poder había destituido 4 años atrás al gobierno constitucional de don Arturo Illia, Onganía venía rengo, el Cordobazo todavía dejaba coletazos en la credibilidad de su gobierno, el secuestro y asesinato de Aramburu daría el Jaque mate y su sillón sería ocupado por el desconocido general Levingston, pero el verdadero poder estaba en manos de Alejandro Agustín Lanusse que gobernaría hasta mayo del 73. Pero, ¿qué pasó esos años?, respuesta, están los libros de historia, los documentos escritos, fotos, videos, y testimonios orales, pero a modo de síntesis de síntesis podemos decir que la guerrilla de origen comunista autodenomina ERP, (ejército revolucionario del Pueblo), entrenada en Cuba, secuestraba, asesinaba, colocaba bombas, asaltaba, tomaban cuarteles militares y todo tipo de menudencias donde la vida de las personas valía nada, su líder nuestro co provinciano Mario Roberto Santucho, acompañaban el elenco dirigencial: Domingo Menna, Luis Pujals, Ana Villarreal, Antonio Fernández, Benito Urteaga, Nahuel Moreno y Luis Mattini entre otros, siendo este último el que reemplazaría a Santucho luego de su muerte y también quien muchos años después les sugeriría a las madres de Plaza de Mayo que amplíen el número de 8.000 a 30.000 desaparecidos.
Para no quedarse atrás un sector del Peronismo se subdividió en izquierdista que
se llamó Montoneros, hicieron su bautismo de Fuego con el asesinato del General
Aramburu, su líder Mario Firmenich, secundados por Fernando Vaca Narvaja, Roberto Perdía, Sabino Navarro y Rodolfo Galimberti entre otros, un pequeño detalle, “Galimba”, como lo llamaban era la voz de Montoneros con el General Exiliado, su compañera Julieta Bullrich Luro Pueyrredón, nombre de guerra “Yuli” que sobrevirá a esos años de plomo y morirá en el exilio en el 83, su compañero viudo volverá al país y se convertirá en un rico empresario, su cuñada o sea la hermana de Julieta tendrá como nombre de guerra “Cali” y luego “Carolina Serrano” es la actual senadora Patricia Bullrich.
Montoneros no se diferenciará con el ERP, adquirirá y aplicará sus mismos
métodos, el secuestro de los hermanos Born, dueños de la cerealera mas importante del país, le otorgarán un jugoso motín para financiar sus correrías, asesinatos, bombas, y muerte, tal vez se diferenciaban por su campo de acción con sus primos del ERP, uno era básicamente rural y el otro citadino.
Podemos discutir sobre la legalidad y la legitimidad del gobierno de Lanusse, lo
cierto y claro es que crea la cámara penal nacional, conocida por sus clientes como
“Camarón” que tendrá la función de procesar, juzgar y condenar a todo acto
subversivo, integrada por 12 jueces y 3 fiscales, realizó su trabajo y encarceló a todos
aquellos que fueron capturados en estos hechos; Funcionará hasta el 25 de mayo de
1.973 donde el flamante gobierno del tío Campora la disolverá.
Con ese telón de fondo llega Perón al país, primero en el 72 y luego la definitiva
el 20 de junio de 1.973 donde la izquierda y la derecha del movimiento ya no podían
compartir ni siquiera el aire, la matanza o masacre de Ezeiza sería el preludio o una
reafirmación de lo que se venía viviendo, fue la vidriera, la radiografía del estado de
situación, indudablemente se avecinaban tiempos difíciles. Aún con Perón en la patria y con la renuncia del Títere Cámpora continuaron los secuestros, las bombas, los asesinatos, y luego de la muerte del presidente. Por mandato constitucional se haría cargo de la presidencia el vicepresidente de la Nación, María Estela Martínez o Isabel Perón.
La situación no podía ser peor, la falta de formación, de carácter de la flamante
presidente no pudo contener la alocada ola de violencia, ensayó varios paliativos que
lejos de subsanar solo empeoró la situación, los conflictos se agudizaron no solo en lo económico con su Rodrigazo, sino también su capital político, la propia CGT le hace un paro nacional, la guerrilla continuaba su raid delictivo, una sociedad sin norte, un gobierno sin cabeza, objetivos incumplidos, un rumbo desconocido, los partidos políticos no solo le dan la espalda sino que golpean las puertas de los cuarteles para que “terminen con esta agonía”, dicho por el líder Radical Ricardo Balbín.
No quiero olvidarme de estos datos, el 26 de diciembre de 1.973 el presidente
Perón Nombra al Teniente General Jorge Rafael Videla como jefe del ejercito, su
sucesora la presidente María Estela Martínez lo ascenderá a jefe del estado mayor
conjunto el 03 de julio de 1.974, por su parte el almirante Eduardo Emilio Massera fue designado por el propio Perón como comandante en jefe de la Armada el 06 de
diciembre de 1.973, lo mismo pasará con Orlando Ramón Agosti en la Fuerza Aérea.
Todos ellos fueron designados por el gobierno Peronista.
Serán ellos los encargados de cumplir la orden presidencial de Aniquilar la
subversion, principalmente en el monte Tucumano, decreto presidencial firmado por Martínez, denominado “Operativo Independencia”; no alcanzó para apaciguar los ánimos de un contrato social trunco, el estado no cuidaba, el terrorismo avanzaba, las muertes auguraban un futuro sombrío al pueblo Argentino; el engendro Terrorista creado desde el gobierno Peronista con la anuencia del propio Perón autodenominado triple AAA (alianza anticomunista Argentina) que de la mano de su secretario privado, ayudante, sombra, consejero, en fin ….. el Brujo López Rega inauguraría una siniestra lista de los primeros desaparecidos.
Llegará la noche del 23 de marzo y las primeras horas del 24, el final estaba
escrito, María es detenida, trasladada a la residencia el Messidor en Villa la Angostura provincia de Neuquén, luego a la Base de la Fuerza Aérea de Azul, posteriormente a la casa de su esposo en San Vicente y de allí a su residencia definitiva en España, sigue siendo testigo y protagonista vivo de nuestra historia, hoy María o Isabel, como quieran llamarla, vive en Villafranca del Castillo, en Villanueva de la Cañada ubicada a 30 km al noroeste de la Capital Española.
La sexta o el sexto golpe de estado fue el mas sangriento de todos, el terrorismo
de estado estuvo a la orden del día, violaciones, enfrentamientos, robos, centros
clandestinos de detención, un descenso a los infiernos, tal como lo definiría Ernesto
Sábato en su Munca Más, la desaparición de casi 9.000 personas es en si misma una
mancha que tenemos como sociedad, repito son 9 no 30, no importa asi fuese 1,
deberíamos saber donde está.
La lección que nos queda es que como Argentinos debemos aproximarnos a la
verdad, ya que esta es siempre relativa, pero la veracidad se construye con elementos
probatorios, denominados datos para no cometer el error de reproducir el relato, ya que siempre esta arropado o disfrazado de alta subjetividad.
Me pregunto, ¿por qué celebramos el 24 de marzo y no el 10 de diciembre
cuando recuperamos la tan querida democracia?